OTROS GRANDES DIARIOS

LA DEFENSA

En el año de 1919 apareció en Medellín el semanario “La Defensa”, y el 20 de Enero de 1923 circula como diario bajo la dirección de Miguel Machado y del joven Fernando Gómez Martínez. Fue un periódico de larga y notable trayectoria. La crónica sobre la vida y trayectoria de “La Defensa” en la pluma de un notable periodista liberal, Libardo Ospina, es a pesar de todo, digna de recordar así sea fraccionariamente. Cuenta Ospina con numerosos detalles interesantes: “En 1923 llega a la Dirección el doctor Francisco de Paula Pérez, asesorado por una junta de dirección, lo que era corriente ya entonces, compuesta por los señores Carlos Vásquez Latorre, Manuel María Toro, Gonzalo Restrepo Jaramillo y Jesús López V., esto es, la flor y nata del conservatismo antioqueño…  El doctor Pérez se retira en julio de 1925 para asistir al congreso nacional y fijar en Bogotá desde entonces su residencia.  Lo reemplaza el joven abogado Luis Navarro Ospina, quien hacía parte de la oficina judicial del profesor Miguel Moreno Jaramillo y era ya conocido por algunos trabajos jurídicos.  El doctor Navarro Ospina, ha sido siempre un influyente jefe conservador.  En “La Defensa” escriben con frecuencia personajes de la plana mayor del conservatismo como Mariano Ospina Pérez, Manuel María Toro, Gonzalo Restrepo Jaramillo, Emilio Robledo, José Luis López, Roberto Luis Restrepo, Alfonso Uribe Misas, Nazario Moreno, Elías Gutiérrez, José Urbano Múnera.  Llamado estaba el último de los nombrados a ser el sucesor de Navarro Ospina, quien dejaba la dirección a comienzos de 1926, después de un breve paso por ella del señor José Dolores Bernal, perpetuo oficial mayor de la gobernación del Departamento, que los prestaba para el caso.  Múnera venía de presidir el tribunal administrativo de Medellín y había sido diputado a la asamblea departamental y congresista.  Duraría en el puesto hasta los días de la campaña presidencial de 1930, en que “La Defensa” intervino con ardor en apoyo de la candidatura del maestro Valencia.  A Navarro Ospina le había tocado celebrar el primer millar de ediciones con una de 24 páginas el 10 de septiembre de 1925, y a Múnera el segundo millar con otra de 32 a comienzos de 1929…

“En los días de la ardiente campaña electoral que dio en tierra en 1930 con la hegemonía conservadora de cerca de medio siglo, circulaban en Medellín seis periódicos diarios, lo que no se ha repetido después:  “El Heraldo de Antioquia” y “El Diario”, fundado en ese año este último, olayistas todos, y los conservadores “El Colombiano”, “La Defensa” y “Colombia”, adictos los dos primeros al candidato oficial Valencia, el terco al general Vásquez Cobo.  En la dirección de “La Defensa” sigue hasta concluir el año de 1933 José Urbano Múnera, a quien reemplaza en sus ausencias para asistir al Congreso el doctor Luis Navarro Ospina como director encargado,… El cáustico periodista liberal Emilio Jaramillo populariza a la sazón el apodo de “La Chana”, que él le pone, con que desde entonces llama todo el mundo a “La Defensa….

“La era de Manuel J. Betancur en la dirección del periódico, que viene funcionando ya en la plazuela de la Veracruz, va desde mediados de 1941 hasta el segundo semestre de 1949, en que muere también prematuramente este periodista y político que estaba llamado a ser probablemente el jefe del conservatismo antioqueño, por su ánimo indomable bajo una apariencia de bohonomía de hombre gordo.  A su lado están José Mejía Mejía y Belisario Betancur a la cabeza de un equipo de redactores y cronistas que compusieron la más esmerada página editorial de entonces en la prensa de Medellín,… Betancur, elegido representante al Congreso,diputado a la asamblea departamental, concejal, tiene que ausentarse frecuentemente; una vez lo reemplazó Julián Uribe Cadavid como encargado de la dirección, las más Mejía Mejía, el redactor en jefe. A este equipo le corresponde la adversa suerte de ver incendiar el periódico el 9 de abril de 1948 por una turba enloquecida y sin freno….

“Reaparece a mediados de 1952 “La Defensa”, cuya falta había tratado de llenar en el interregno un diario nuevo. “El Poder”… La redacción, aún bajo la curiosa jefatura del liberal Gómez Bedoya, es una casa de locos cuyo loquero, Ovidio Rincón, subdirector, no lo es menos;  Ovidio, escritor descuidado pero culto y de una fecundidad asombrosa, suple las frecuentes faltas…  Allí están Alberto Giraldo, Gilberto Gallego Rojas, el izquierdista Fernando Gómez Pérez, Hipólito Hincapié, siempre el Vate González, y Rubayata (el veterano Juan Roca Lemus), cuya desenfrenada imaginación en los titulares pone al borde del infarto a los “viejitos de la tribu” y causa la desesperación del director.” [12]

“El Heraldo de Antioquia” fundado en 1927 y orientado por José Tobón Quintero, es una publicación inolvidable por las tenaces campañas que libró a favor de la descentralización, la carretera al mar y la educación. La fecunda vida de este periódico se prolongó hasta 1943.

Por estos años de fines del siglo XIX, se emprende en Medellín otras importantes iniciativas periodísticas. Gustavo Otero Muñoz en su “Historia del Periodismo” nos cuenta: “Juan José Molina fue un escritor culto, discreto y ameno, y uno de los pocos bibliófilos colombianos -al decir de Laverde Amaya- que, a semejanza de Vergara, de Pineda, Quijano Otero y Acosta se propuso reunir con perseverante esfuerzo una biblioteca de obras nacionales.  Redactó con sus amigos “El Album” a partir del 15 de Diciembre de 1872, “El Heraldo” “El Liceo Antioqueño” y “La Voz de Antioquia”.

“Don Juan José Molina, dice Antonio Cacua Prada, el 1o de Febrero de 1886 fundó en Medellín una Revista mensual, literaria y científica, denominada “La Micelánea”. Don Juan José solamente alcanzó a dirigir durante dos años esta revista, pero su hijo Carlos A. la continuó. Entre los colaboradores estaban don Pedro Nel y don Tulio Ospina, el general Rafael Uribe Uribe, quien publicó un “Diccionario Abreviado de Galicismos y Provincialismos”, Juan Antonio y Eduaedo Zuleta, Juan José Botero, Januario Henao, Maximiliano Grillo, Emiro Kastos, Juan de la Cruz Posada, Carlos E. Restrepo, Manuel Uribe Angel, Lucrecio Vélez. Su última edición se publicó en Abril de 1890.” [13]

 

Juan José Molina, también trabajó “Antioquia Literaria” una colección de las mejores producciones cortas de los escritores de antioqueños, desde 1812 hasta 1878.

 

EL DIARIO

El 13 de Enero de 1930 inició su circulación en Medellín y sus alrededores, el vespertino “El Diario” bajo la dirección del médico Emilio Jaramillo. Esclarecidos escritores, particularmente liberales fueron colaboradores y columnistas de este periódico. Recordemos los nombres de Alberto Jaramillo Sánchez, Luis Eduardo Nieto Caballero, Julián Pérez Medina, Alfonso Castro, Eduardo Uribe Botero, Jaime Barrera Parra, Hernando Agudelo Villa,

Sobre las actividades periodísticas de “El Diario”, el exdirector de éste e historiado Libardo Ospina, nos recuerda: “Las campañas que adelantó desde el principio, sobre todo en el campo local, hicieron pronto de “El Diario” una como institución clásica de la ciudad, y su popularidad e influencia política no han sido superadas por ningún otro periódico aquí, aunque su circulación no fuera grande.  Emilio Jaramillo tumbaba gobiernos con un editorial, disolvía una convención o desbarataba una lista de candidatos.  La Campana Blanca por el abaratamiento de la leche, la del Contrato Torpen durante la construcción de Guadalupe, la de la autonomía universitaria, la de la organización sindical, la lucha contra el manzanillaje de entonces,… fueron en su tiempo famosas.  Jaramillo fue al Congreso una vez, se aburrió enormemente y se quedó para siempre en la asamblea departamental, en la que no le faltó una curul nunca, pero sólo una vez accedió a formar parte de un directorio liberal, como consultor, al lado de Enrique A. Gaviria, Alfonso Castro, Enrique Sanín, Germán Jaramillo Villa, Libardo López, Jesús Tobón Quintero, Tomás Uribe Williamson, en el primer año de la administración de Olaya Herrera;  después declinó todos los ofrecimientos, alegando que deseaba conservar su independencia para juzgar la acción de los conductores del partido.  Ningún jefe liberal de su tiempo fue tan popular y acatado en Antioquia, y el prestigio de que gozó lo adquirió al frente de “El Diario”, al cual imprimió su estilo personal e infundió la savia de su carácteer indomable.” [14]

Como directores de El Diario acturaron en distintos momentos, además del médico y letrado Emilio Jaramillo, Luis Emilio Mejía, Eduardo Uribe Escobar, Libardo Ospina, Hernán Toro Agudelo, Antonio Franco y León Castro Medina.

 

EL PUEBLO

Esta interesante publicación católica y literaria, informativa y política de Medellín, su historia la tomamos de la pluma de Livardo Ospina, historiador de la prensa de la Montaña. El nos cuenta en su estilo característico: “El Pueblo” bajo la dirección de Manuel Mosquera Garcés publicó los editoriales más bien escritos de la prensa nacional a la sazón.  Mosquera, un mulato chocoano muerto prematuramente, fue entre nosotros un “náufrago del siglo de oro de la lengua”, dicho con la frase feliz que Alberto Lleras aplicó al maestro Tomás Carrasquilla.  En la dictadura de Rojas dirigió el Diario Oficial y fue ministro de Educación.  Varias veces concurrió al Congreso y allí brilló como parlamentario elocuente.

“El Pueblo fue originalmente un semanario católico aparecido en enero de 1934, gracias a las facilidades que tuvo por la cesión que de su imprenta le hizo el que llamaron “La Buena Prensa”, de los Padres Franciscanos de Tierra Santa, y lo dirigió el abogado José López Henao.  El doctor Ignacio Betancur C., años adelante gobernador de Antioquia, era el gerente, y lo administraba el señor Bernardo A. Ochoa L.  Seis años después se convirtió en diario matinal, el más aventajado de Medellín a la sazón, con la maquinaria editorial más moderna, que le permitió lanzar ediciones ordinarias de doce páginas, frecuentemente en colores, cuando las demás raramente pasaba de ocho.  La primera salió el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, patrono universal de la Acción Católica, y llevaba el número 332.  La empresa fue financiada con generosas donaciones de los católicos y también por suscripción popular de acciones, y el personal directivo siguió siendo el mismo del semanario, aunque ahora con Mosquera Garcés como redactor en jefe, Pedro J. Duarte en la jefatura de información y un grupo de buenos escritores y periodistas como colaboradores regulares:  Julio César García, Jaime Sanín Echeverri, Carlos Betancur, Gabriel Henao Mejía, Gabriel (Mono) Villa, Bernardo Blair Gutiérrez, Miguel Zapata Restrepo, entre otros.  Las oficinas y los talleres funcionaban en el número 50-26 de la carrera de Cundinamarca con la calle de Colombia.

“Mosquera Garcés tomó la dirección, en la que permanecía hasta diciembre de 1945, cuando trasladó su domicilio y el ejercicio de su profesión de abogado a Bogotá.  López Henao volvió a su puesto original de director.

“En mayo de 1946, López Henao se retiró, para no ver morir inmerecidamente en sus manos la empresa que había fundado.  Lo reemplazó en la dirección, durante los pocos meses que pudo vivir aun el periódico, el abogado y escritor René Uribe Ferrer, que colaboraba allí desde 1937 y había sido director, con Jaime Sanín Echeverri, del suplemento literario, llamado Pórtico.  En los primeros meses del segundo semestre del mismo año, yendo en el número 2.215, volvía a su primitiva condición de semanario, bajo la dirección de Gustavo Vega Bustamante.  Sin “pauta publicitaria”, no le valieron preces, ni el alto patrocinio del Santo de Asís…” [15]

 

EL CORREO

Un importante periódico con talante antioqueño, vida intensa y realizaciones positivas. De su historia contada con detalles por uno de sus colaboradores, el historiador desenfadado de la prensa medellinense, Livardo Ospina, extractamos estos apartes publicados por El Mundo en 1981: “31 años han transcurrido desde el nacimiento de “El Correo Liberal”, y 13 desde la desaparición de “El Correo de Colombia”, que fueron una sola y misma empresa editorial, intelectual y política, cuando el martes 20 de junio de 1944 circula “El Correo”, que se presenta como sucesor del primero (en realidad de ambos), en prueba de lo cual continúa la numeración en el punto en que la había dejado el segundo;  lleva, pues, el número 5.020 y se dice también `expresión del pensamiento antioqueño`.

“Aurelio Mejía, quien además de director del diario era gerente de la empresa editorial, le imprimió a aquel su seriedad y prudencia, y a sostener y aprestigiar la columna editorial coadyuvan personas de la ilustración, el buen juicio, la respetabilidad y el prestigio de un Lázaro Tobón, un Libardo López, un Francisco Cardona Santa, otros aparte.  Hacía entonces sus primeras armas periodísticas allí el doctor Hernando Agudelo Villa, quien redactaba una columna.  Otros buenos columnistas eran Adel López Gómez (Claraboya), doña Sofía Ospina de Navarro (Chismes) y José J. Zuluaga, que usaba el seudónimo de Jacinto Tejada y que sería después subdirector y en ocasiones director encargado.  Colaborador anónimo y frecuente era el doctor Diego Tobón Arbeláez, con quien el doctor Mejía compartió la dirección desde marzo de 1946 hasta su retiro para dedicarse a sus negocios particulares fuera de Medellín en mayo de 1947, y el doctor Tobón Arbeláez la sigue desempeñando solo a partir de entonces…

“Por este mismo tiempo de 1949, también al comenzar el segundo semestre, llega como jefe de ella a la redacción del periódico Antonio Panesso Robledo, quien a la sazón hacía periodismo por puro pasatiempo intelectual en el diario conservador “La Defensa”, con el seudónimo de “El Caballero de la Tenaza” al lado de su personal amigo Belisario Betancur, que lo dirigía.  Casi inmediatamente se encarga de la dirección y un mes adelante la asume como titular, al retirarse el doctor Tobón Arbeláez, llamado a la vicepresidencia de la Asociación Nacional de Industriales…

“Con Adolfo León Gómez ya como subdirector, Panesso Robledo compartió el manejo de “El Correo” en la época más brillante de este diario, cuando curiosamente, estuvo a punto de arruinarse, por lo costoso que le resaltaba adquirir de repente un auge de circulación desusada, sin que a un mismo tiempo aumentara la publicidad en igual proporción…

“Aconteció así durante la dictadura de Rojas, al verse forzado “El Tiempo” a cerrarse.  Convirtiose “El Correo de hecho en el órgano más importante de la prensa liberal del país, al vincularse a él, por haberse quedado sin tribuna, los principales comentaristas del periódico bogotano:  Calibán con su Danza de las Horas, Juan Lozano con su Jardín de Cándido, con su columna de humor Klim.  La inesperada prosperidad casi lo mata:  mientras más se vendía, más perdía.  El envío de 18.000 ejemplares a la capital de la República requería el cupo entero de un avión;  de Pereira pedían 3.000 copias, de Sincelejo 2.000.  El gerente Delgado Giraldo llegó a ver cerca la cara de la quiebra en traje de fiesta, pero el periódico hizo sacrificios para corresponder al favor liberal que le venía por carambola…

“Jurídicamente la empresa no ha desaparecido, aunque el periódico dejó de circular el miércoles primero de febrero de 1978, cuando había llegado al número 19.775, siendo conjuntamente su director y gerente el mismo doctor Delgado Sañudo, quien lo sostuvo a su manera durante los últimos siete años.  Habían pasado 65 desde la fundación de “El Correo Liberal” y fue el último órgano de la prensa de este color político en Antioquia hasta la aparición de “El Mundo” el 20 de abril de 1979″.[16]

 

EL MUNDO

Bajo la dirección del joven pero veterano periodista Darío Arizmendi Posada, el 29 de Abril de 1979 inició labores en Medellín el diario El Mundo. Un periódico bien programado por expertos hombres de la industriales y de la prensa. Todo estaba previsto al iniciar tareas, y todos los servicios periodísticos que la empresa prestaría no sólo a la comunidad antioqueña sino al país, tales como la publicación de una serie de importantes documentos, útiles a los colombianos de todos los estratos. Sus páginas económicas, literarias, informativas, de difusión científica y educativa, política, administrativa y en el campo de los deportes, le generaron de inmediato grandes simpatías al nuevo diario. Y allí sigue, estamos en el 2003, en su formidable tarea y con un notable equipo “El Mundo” de Medellín para Antioquia  y Colombia.

No olvidemos ya en nuestros últimos decenios del siglo XX la bella publicación mensual “Asoprensa” de Medellín, para la historia sus 17 ediciones. Esto mismo decimos del bien presentad tabloide “Nosotras”, donde escribieron excelentes páginas varias escritoras antioqueñas, entre ellas, Inés Ocampo de Alvarez, Lucila Zuluaga y Elena Quiceno Villegas.

Ahora, hablando de revistas, “Relaciones Humanas para Todos” que dirigían el economis Alberto Ruiz y el poeta Hernando Montoya, publicación con notable acogida. Y la revista “Repertorio Histórico de la Academia Antioqeña de Historia” que aparece cada cuatro meses y lleva ya sus cincuenta años de cumplida actividad. Ya más de 240 entregas. Para la historia siempre y la cultura son las revistas de las universidades Antioquia (1935), Bolivariana (1937), y la Universidad de Medellín (1970) que han cumplido, cumplen y seguirán cumpliendo con publicaciones de alta calidad y severa orientación intelctual.

Finalmente, recordamos aquí que en 1981 circuló la última edición de la publicación trimestral de la Editoral Bedout, “El Impresor” dirigida por Hernado García Mejía y un grupo de intelectuales. Una publicación generalmente de más de 40 páginas y un selecto material literario. Varios lustros de tarea cultural quedan atras para la historia con esta desaparición que el país intelectual lamenta todavía.



    [1] EL MUNDO Documentos. Livardo Ospina, Febrero 9 de 1981, p.29

    [2] Antonio Cacua Prada HISTORIA DEL PERIODISMO COLOMBIANO Segunda  Edición (Editorial Presencia Ltda.)

Bogotá 1984) P.85

    [3]  Juan Lozano y Lozano ENSAYOS CRITICOS (Editorial Santafé  Bogotá 1934) Págs. 210 y 211

    [4]  Gabriel Cano APUNTES DE UN ESPECTADOR (Colección Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Volumen IV.Medellín 1979) Págs.319 y 320

    [5]  Armando Solano GLOSAS Y ENSAYOS (Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá 1980) Págs. 347 y 348

    [6]  Otto Morales Benítez REFLEXIONES SOBRE EL PERIODISMO (Plaza&Janés, Bogotá 1982) Págs. 200 a 202

 

    [7] ESCRITORES DE ANTIOQUIA Luz Elena Hurtado de Jiménez, compiladora (“Edic. Autores Antioqueños       Vol.21, Medellín 1986) Pág.240

    [8] Fernando Gómez Martínez LA VIGENCIA DE UN PENSAMIENTO  Tomo I (Editorial de la Universidad                Pontifica Bolivariana Medellín 1997) Prólogo de Otto Morales Benitez. Pág. 7

    [9]  Juan Zuleta Ferrer LA HISTORIA CONTRA LA PARED 1930-         1978″  Volumen I (Biblioteca Pública          Piloto, Medellín 1978) Páginas VI y VII: Prólogo de Carlos Lleras Restrepo.

    [10] Ibidem, págs. 332 y 333

    [11] Ibidem, Pág. 206

    [12]  EL MUNDO Documentos Los Antecesores de este Diario por Livardo Ospina, Medellín, Febrero 9 de 1981

    [13]  Antonio Cacua Prada HISTORIA DEL PERIODISMO COLOMBIANO(Editorial Presencia Ltda. Bogotá 1984) Pág.114

    [14]  Diario EL MUNDO Documentos: Antecesores de este Diario.  Medellín Febrero 9 de 1981. Pág. 20

 

    [15]  Ibidem, pág. 26

    [16]  Ibidem, págs 23 y 24

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