Trasteo para el tercer milenio

Por Héctor Ocampo Marín

Ya están cerca las horas, la señal es de vértigo.
Recojo mis haberes, mis livianas maletas:
me trasteo del segundo para el piso tercero.

A éste siglo que asoma llevo mi clara ciencia.
Ella será mi guía frente a lo abstruso y técnico
Del humano intelecto, sus magias y sorpresas.

Pues, van mis trastos viejos para el nuevo milenio.
Son tan fieles y sabios. Libre filosofía
Que orientará mis horas de dudas y desmedros.

Con Agustín de Hipona tendré la ciencia viva:
Que el amor no se mide, que medida no tiene,
La voluntad es guía hacia una egregia vida.

Ante los racionales de los años que vienen
Tendrá mi alma, siempre, (Pascal está a mi lado)
Razones amorosas que la razón no entiende.

Y el bueno de los vates, don Antonio Machado
Urge ya a mi progenie: “Caminante, no hay camino
Se hace camino al andar” con la paciencia del sabio.

Y el buen Marcel me mira. Su existencial designio:
Almas inquietas, dice, son almas con futuro.
Siga el maestro Ortega, su fértil vitalismo:

La razón y las artes, la cultura y su mundo
Servirán a la vida su impasible grandeza.
Madre natura, al hombre le entregará sus frutos.

En un arcón de finas y pulidas maderas
Guardaré con amor lo que guardar no quieren:
Los viejos caracteres de Gutemberg, su prensa.

Y los cuantas de Plank y el cálculo de Leibniz,
Su mejor de los mundos y el gran Dios en el centro.
La marcha planetaria, los esquemas de Kepler.

Y el “sin embargo gira” del viejo Galileo.
Y Einstein, su ley de la relatividad, pánico
De astrónomos perplejos con galaxias huyendo.

Y al vencer las fronteras misteriosas del átomo:
Vista incomensurable, rudos mundos y cumbres,
Otra física, nueva lógica y otro ser matemático.

Y el terror innegable frente a la incertidumbre
Del universo atómico, y otras fuerzas sin nombre.
Y el arte cibernético con mil cimas y lumbres,

Con sus seres mecánicos que se creen superiores.
Mas, guardo aquí de Cantor sus conjuntos, dirá:
“Represento un conjunto como un abismo enorme.”

Y en consecuencia, grito, que pase Edgar Morin:
Pensamiento complejo. Tan luminoso tema
Que al terco especialista los ojos abrirá.

De Escrivá de Balaguer su brillantez, su fuerza:
Trabajo y evangelio, la perfección magnífica,
¡Si! Sus caminos sabios: el calor del planeta.

Todos estos esquemas y su ciencia tranquila
Defiendo de olvidanzas y de ingratas faenas,
Allá por los desvanes de mi alma agradecida.

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