7.- La influencia del escritor público

En los tiempos modernos y particularmente en Latinoamérica, es evidente la influencia y penetración en las grandes masas humanas de las ideas expuestas por el escritor público, con énfasis por los ensayistas. Los ensayistas columnistas de los grandes diarios que, con perseverancia, ventilan y promocionan puntos de vista. Este fenómeno de orden intelectual lo encontramos, hace muchas décadas en el diarismo y en los semanarios y revistas que se editan y circulan en Colombia. Es una constante de nuestro periodismo. Durante varios meses de finales de la década del cincuenta, el profesor López de Mesa, mantuvo fija la atención nacional con la publicación simultánea por entregas, en “El Tiempo” de Bogotá y en la Revista América de varios ensayos breves con el antetítulo de “Simón Bolívar y la Cultura Ibero-americana”. En este trabajo el ilustre profesor se paseó por la más fundamental gama de los problemas nacionales y latinoamericanos y el destino de estas naciones, haciendo gala no sólo de originalidad en los planteamientos, sino de claridad conceptual y hermoso y soberbio estilo.
Las grandes soluciones a los problemas colombianos, desde los inicios del siglo pasado, se han ventilado con fortuna a través de escuetos y reveladores ensayos publicados en la prensa. Desde mediados del siglo XIX don Mariano Ospina Rodríguez, Florentino González, Manuel Murillo Toro, Manuel Ancízar, los Caro, Rafael Núñez, etc. enunciaron y entregaron fórmulas en rigurosos ensayos, a través de la prensa escrita, sobre los más graves y complejos problemas de orden económico, social, político, estético, constitucional, etc. Y no sólo dejaron para el devenir páginas magistrales, orientadoras, sino que muchas de las ideas expuestas se concretaron en leyes y en preceptos normativos en la Carta Fundamental y en reformas constitucionales posteriores.
En el presente siglo se ha hecho todavía más vigorosa y profunda la influencia del ensayista como escritor público. Rafael Uribe Uribe en sus elegantes y castizos artículos de prensa de principios del siglo XX, sobre diversos temas particularmente económicos, sociales y lingüísticos. Y los humanistas que hicieron de las páginas de los diarios sus atalayas y heraldos, su tribuna de opinión. Carlos Arturo Torres; Francisco Marulanda Correa en su “Dinamismo de la Libertad en la formación del carácter (1939); Rafael Azula Barrera en su “Poesía de la Acción”, etc. que, con “Idola Fori” de Carlos Arturo Torres, un ensayo sobre las supersticiones políticas que inicia su marcha así: “Bien sabido es que Bacon llama “Idolos del Foro” aquellas fórmulas o ideas -verdaderas supersticiones políticas- que continúan imperando en el espíritu después de que una crítica racional ha demostrado su falsedad”. Estos señores ensayistas han dejado para la posteridad colombiana bella lección de cultura y humanismo. Y Laureano Gómez y el equipo de ideólogos que escribió en “El Siglo”. Y más tarde, el grupo de los Leopardos con Ramírez Moreno a la cabeza. Tiempos de Manuel Serrano Blanco, Silvio Villegas, Fernando Londoño y Londoño, este último que prolonga su vigencia a través de Fernando Londoño Hoyos, un articulista de prensa, cuyos cortantes trabajos periodísticos son verdaderos ensayos por el maravilloso torrente idiomático de la prosa y la densidad y compacta profusión de ideas.
Capítulo aparte lo constituyen en Colombia, por su influencia a través de ensayos breves publicados en los diarios nacionales, estilistas verdaderos como Alberto Lleras Camargo y Gilberto Alzate Avendaño. Dos ensayistas, cuya influencia política insoslayable tiene origen en la calidad, oportunidad, rigor y maestría de sus escritos. La importancia que se prolonga en el tiempo del ensayismo de hombres de universidad, Antonio García y Luis Eduardo Nieto Arteta cuyos méritos e influencia son plenamente reconocidos.
La preponderancia del ensayista como escritor público es un hecho evidente en Colombia. Fernando Gómez Martínez y en general los editorialistas y columnistas de “El Colombiano”, Zuleta Ferrer, Belisario Betancur, Ovidio Rincón, Jaime Sanín, etc.; Eduardo Santos y los escritores y ensayistas de “El Tiempo”. Los Cano desde los días de don Fidel; en fin, Carlos Lleras Restrepo, Mario Laserna, Germán Arciniegas, Otto Morales Benítez y numerosos ensayistas columnistas de la prensa bogotana y regional. Regional como “El Heraldo” de Barranquilla, “La Patria” de Manizales, “El País” y “Occidente” de Cali y “Vanguardia Liberal” de Bucaramanga, han movido a través de esclarecedoras páginas de literatura de ideas, mucho  de lo que hoy es la Colombia perdurable en el campo político y social, en el rol de la vida moral y estética del país.

C O N T E N I D O

1.-Pretexto más que texto
2.-Mejor el Ensayo…
3.-Cuidado con los Best-Seller
4.-Clases de Ensayo
5.-El Ensayo periodístico
6.-Superioridad del Ensayo sobre otros géneros
7.-La influencia del escritor público
8.-Ensayismo y su mecanismo de penetración
9.-Rol del ensayismo y del periodismo científico
10.-Concisión y claridad del lenguaje
11.-Ensayo periodístico y recursos literarios
12.-La sapiencia de Alberto Lleras
13.-Pensar bien y cómo
14.-El arte de dosificar
15.-Otra regla: un poco de gracia
A manera de conclusión

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