3.- Cuidado con los Best-Seller

En tiempos de Aristóteles, tres siglos antes de Cristo, no existían propiamente lectores, sino oyentes. Personas de todas las edades que escuchaban atentamente a un sabio o expositor famoso. Los libros importantes para leer por parte de   investigadores, quizás no llegaban a un centenar, escritos en rollos de papiros y pergaminos y otros materiales y guardados en lugares esotéricos y misteriosos.
Hoy, el asunto es muy distinto. Los libros importantes para leer, pueden pasar de cien mil entre millones de obras y miles que se publican anualmente en todo el mundo.
El creciente poderío de las empresas editoriales y, obviamente la facilidad para publicar, arroja a los sedientos públicos numerosos libros, entre ellos innumerables mediocridades que las técnicas publicitarias y los medios de comunicación masiva, imponen a la gente y venden como quien vende una pasta de jabón o un producto alimenticio cuya envoltura es muy atractiva y su calidad concreta casi nula.
Hace cincuenta años que el Profesor López de Mesa en un ensayo magistral “La sociedad contemporánea” escribía lo siguiente:
“Nos agotamos en una loca incertidumbre. Esos nueve mil volúmenes de producción científica y literaria de un país en solo un año pudiéramos resumirlos en un folleto de dos horas de lectura en cuanto tienen de verdaderamente eficaz para el progreso; de donde el que pudiéramos decir que hoy consumimos una energía mental de doscientas mil veces superior a la efectiva, lo que nos coloca ante el problema de un desperdicio extravagante de la inteligencia humana…”
“Evitar a las generaciones futuras, continúa López de Mesa, esa dilapidación extravagante de horas que hemos hecho nosotros en la lectura de centenares de libros de contenido insustancial o deletéreo. Proclamar el ahorro de la inteligencia humana, como se proclama el ahorro de ese otro valor que tan inferior le es, de las riquezas materiales…”
“No está lejos el día en que la producción literaria, como los alimentos y los medicamentos tenga un censor de oficio que sin destruir la iniciativa individual indispensable, prevenga al público de lo que va a consumir vale o no vale su esfuerzo mental y su dinero. No es justo que defendamos el estómago de una mala leche, y no protejamos el cerebro de un atropello de flagrantes necedades”.(5).

C O N T E N I D O

1.-Pretexto más que texto
2.-Mejor el Ensayo…
3.-Cuidado con los Best-Seller
4.-Clases de Ensayo
5.-El Ensayo periodístico
6.-Superioridad del Ensayo sobre otros géneros
7.-La influencia del escritor público
8.-Ensayismo y su mecanismo de penetración
9.-Rol del ensayismo y del periodismo científico
10.-Concisión y claridad del lenguaje
11.-Ensayo periodístico y recursos literarios
12.-La sapiencia de Alberto Lleras
13.-Pensar bien y cómo
14.-El arte de dosificar
15.-Otra regla: un poco de gracia
A manera de conclusión

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