CAROLINA FRENTE AL LIBRO

I

Carolina en presencia del libro, entiende perfectamente que se encuentra
al frente de un universo, donde las ideas con diversidad de formas
y de tonos, iluminan los más abismales sitios del alma.
Ese conjunto de hojas impresas y cosidas, tiene las capacidades de
la claridad y de dar brillo agradable a los lugares  más hondos del
Alma humana.
Nadie puede ser más feliz que aquel que sabe adentrarse en los
secretos de los infolios. Y nadie puede tener capacidad superior
para el dominio de los conocimientos en general, que aquel que
sabe adentrarse metódicamente en ese universo iluminado de
las prosas y los armoniosos versos de las letras humanas, tal
como ella, Carolina, lo hace.
Ciertamente, Carolina con notable facilidad y placer sabe acogerse
a la música y ritmo de las palabras, frases y oraciones de ese
esclarecido mundo de las palabras, frases y oraciones del universo
del idioma.
Su espíritu se agita alegremente cuando está en función de tarea, de
tarea creativa, dentro de los roles iluminados de los grandes y bellos
textos literarios. Esto es lo que podemos llamar la poesía de la
inteligencia, el drama bellamente humano de las letras y de su
presencia envolvente y cautivante. La pura sensación de algo que
señala caminos expeditos y amorosos para la inteligencia.

I I

Carolina ama el libro y sabe disfrutar en todo sentido de esos
infolios cargados de sabiduría y de espíritu poético. Desde muy niña sabe   acariciar mentalmente los textos y sus páginas.
Carolina con el libro en la mano, sabe, así mismo, imbuirse de su contenido
y de su música. Esto digo, de la misma manera, que Carolina con un
libro en la mano sabe sentirse firme, fuerte y amistosa frente al entorno.
Finalmente, hagamos sonar la flauta mágica:

Carolina se crece en el misterio
De su palabra escrita en dos idiomas,
Adverbios y adjetivos como aromas
Se alargan y se ensanchan en su imperio.

Un aire melodioso, firme y serio
Apremia los voquibles como bromas,
Bellos montículos y esbeltas lomas,
Las frases y oraciones, fiel criterio.

Y va creciendo el literario mundo
De sus palabras y su hablar jocundo
Como crece el jardín de los palacios.

Y es el mundo su campo de avanzada
Donde abunda la vida trabajada
En horizontes de abiertos espacios.

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