4. CUANDO LLUEVE

Después del despegue y a más de quince mil pies de altura, el avión parece sereno y estable. Las azafatas van y vienen, como preparando atenciones para todos. Los pasajeros de ventanilla con cierto aire de preocupación en el semblante, muestran fingido interes en ver algo en la lejanía. Pero la visibilidad se hace cada vez más difícil y escasa. Luégo de veinte minutos de vuelo, el avión está rodeado de nubes oscuras y grises y no se sabe con exactitud si asciende o baja. Parece de noche. El tiempo es sin duda malo y  a cada instante la nave enfrenta sorpesivas y agresivas turbulencias.

Aquí, al lado de Toño Panesso, activo vendedor de libros, hace que dormita un comerciante en joyas, que lleva un buen surtido según lo oí cuando le contaba al de la ventanilla. S2eguramente sueña viendo en exhibición sus tesoros para la venta en las vitrinas de sus negocios en Medellín y en Pereira. Sueña observando la contemplación codiciosa de los narcos “al través de una diáfana vidriera”. Allá, al fondo, junto a la cabina, sentadas de frente a los pasajeros las dos cabineras, se han puesto los cinturones de seguridad y miran con estudiados aires de firmeza el semblante preocupado de los pasajeros vecinos.

 

* * *

 

En la cabina se aclara un poco el universo de los rumores.

Se oye: -Viarco 501, recibido. Llama radiofaro de Abejorral en salida.

Capitán: -aquí estoy, no meterle nunca en determinada turbulencia más de 30 grados de banqueo.

Copiloto: -Si se banqueó mucho, no?…..Mantenemos un seis mil?

Capitán: -Si, claro.

Copiloto: -Vamos a ver cómo le sacamos el cuerpo a esto….Ya me está cayendo Abejorral, para rumbo 180.

Control: -Autorizado, aproximación.

Capitán: -Repórtale todo.

Copiloto: -Chequeando tiempo….Para uno cuatro mil.

Control: -Para uno dosmil autorizado aproximación.

Copiloto: -La “descent” está completa.

Capitán: -Vamos a alejarnos sólo 40 segundos.Bueno… qué combustible tenemos?…Listo?

Ingeniero: -En este momento… cuatro por tres doce, estimamos llegar con dos cuatro…Listo?

Una voz: -A la derecha, a la derecha.

Capitán: -Si quieres redúcele un poquito para no llegar tan antes a uno dos mil. Además por debajo de uno cuatro mil, la velocidad … Te acuerdas, Julito?

Copiloto: -La velocidad? Por debajo de uno cuatro mil?

Capitán: -Mil pies…Hasta uno cuatro mil dos treinta. Por encima de uno cuatro mil 265….”Descent and aproach” quedó completa. Cierto? Abejorral está identificado, pero…h.p. Abejorral está variando un ADF.

Copiloto: -Ahí está identificando..

Una voz: -Lo tenemos a 160? Imposible.

Otra voz: -Parece que estás a la izquierda… no, espérate a ver..

Capitán: -Entonces, donde estamos? No,  hermano, estamos avin Abejorral…Lo estamos dejando, cierto? Póngame el 244… No entra nada….estamos sin navegación.

Una voz: -Ni identifica, ni nada?

Otra voz: -Vamos a ver 110- 9. 110- 9… No hay nada.

Una voz; -Rumbo 360.

Otra voz: -Rumbo 360.

Otra voz: -Esta vaina, qué pasó?

Otra voz: -Supuestamente estamos en el radial 310 de Abejorral.

Una voz: -Abejorral en 310?

Otra voz: _Estamos muy desviados.

Una voz: -Vamos para Abejorral.

Otra voz: -Estamos sin navegación.

Una voz: -Es que no quiere entrar ni mierda.

Otra voz: -El marcador 264.

Una voz: -Tampoco.

Otra voz: -Vamos para Abejorral y nos ubicamos allá, mano.

Capitán: -Abejorral está identificado?

Copiloto: -Si, si.

Capitán: -Bueno, entonces viraje a la derecha Abejorral.

Otra voz: -Mire como se está moviendo ahora Abejorral…

Control: -Viento en calma, visibilidad reducida, hay lluvia…

Copiloto: -Cuánto es el MEA para esta área. (Altura mínima de la ruta)

Capitán: -El MEA para esta área uno dos mil…Oiga…estoy viendo esta vaina muy bajita.

Copiloto: (con tono dramático) -Si…, eche parrib…..

 

* * *

 

Si, Toño Panesso iba en el avión que se estrelló en el cerro de El Burro. Allá en las estribaciones de ese  encapotado roquedal andino. Las brigadas de rescate nunca encontraron restos de nada parecido al cuerpo de Panesso en tan desolado escenario de la cordillera. En realidad el sitio ese, por donde se le mire, tiene una imponente majestad de tumbas. Toño, es lo cierto, hasta ahoritica no ha vuelto al seno de su familia donde es el hijo mayor, donde lo siguen esperando con ansiedad refrenada los padres, los hermanos, la tía. Nunca se permiten comer a horas. Siempre esperan un poco. Seguros que de un momento a otro, Toño ágil y sonriente, como ha sido su costumbre aparezca, por entre un conjuro de sillares y volúmenes. Cuando frena un coche al frente de la casa, todos como autómatas se ponen de pie, aguzan el oido y alargan la vista.

Y es exacto que circula por muchos sitios de manera persistente el rumor que, han visto a Toño  caminando bajo la lluvia, con afán unas veces, lejano como por el horizonte, otras. Y con el paraguas que con suma habilidad y dominio ha manejado, y con su terno vino tinto de rayas azules casi imperceptibles que llevaba en la maleta para estrenar en la Feria Internacional. Lo han visto en avenidas abiertas donde reina la estación invernal. Los queseros amigos, los de las tierras casi paramunas, donde el año pasado fué a descansar. Mejor dicho en todas partes, menos en su casa de tejas rojizas, en su barrio agonizante, en su pueblo de melancolía.

-Allí va Toñó Panesso, empapado y esbozado bajo la garúa-  es lo que dice alguno, sin tiempo de probarlo, el tendero de mitad de cuadra, o el profesor de Humanidades, quién además agrega, que muy cumplido, le ha entregado   hace dos días, un Diccionario de Moliner que le había pagado en buena parte con anticipación.

– Estaba en la lista de los pasajeros del jet que se accidentó en los páramos como dos meses atrás.- Comentan con obsesiva cantilena, los de la feria del libro.

-Pero, viste que es él?

-Claro, ayer también lo vi por la mañana, cuando el aguacero fuerte, me saludó como a tres metros en la esquina de San Jerónimo con la veintiuna.

-Entonces, que pasará que muchos en el barrio lo consideran muerto, … y en la casa, donde todos siguen como aturdidos.?-

-No es fácil saber la exacta verdad, -dice otro más suspicaz- pero allí hay algo con perfiles misteriosos,- comentan a la sordina.

Diálogos breves como el anterior se oyen con frecuencia. Se repiten en diversos lugares y ciudades donde, alguna vez, vivió o tan solo pasó una temporadita el joven Panesso, con su carga de historia nueva, con su mercancía de libros, su aire distante y su bagaje de humor inteligente y a la orden del día. En Carabobo con El Palo, lo vieron el lunes en Medellín, descansando o enseñando libros en la tienda de las italianas.

-Toño Panesso se bajó de un taxi al amanecer,- aseveró hoy en el atrio, alguien desconocido muy conocido de la vereda y que vino a la misa de primera hora dominical.

-Pero, si hace como ocho años que los Panesso se fueron de la vereda “Ayer”, antes de ésta cambiar de nombre y, nunca los han vuelto a ver.-

* * *

Por esta triste mañanita el agua cae con insistencia dolorosa. Todo parece mustio bajo el imperio del tedio y del frío. La gente toda como escondida en los recodos de su propia alma, de su pertinaz desolación. De vez en cuando, un relámpago y un trueno hacen por reanimar el marco de la naturaleza muerta. Las calles tan solas, los caminos tan sin el rumor y el calor humanos, el paisaje como de día de difuntos, todo el andamiaje del mundo en retirada, en pie de algo espectral que sucederá irremediable de un momento a otro.

-Allí está Toño Panesso, como charlando con conocidos, entregando libros, cumpliendo contratos y compromisos con exactitud.- Siempre está de paso, como programado desde antes.

-Hola, Toño, cómo te encuentras….? –

Sonríe el aludido… y se devuelve y reparte abrazos,  y dice:

-Voy para “Ayer” y llevo el tiempo medido, volveré un día para que hablemos largo…que les tengo que contar muchas cosas.-

Alguien le anota:

-No te olvides Antonio que la vereda “Ayer” ya no se llama “Ayer”, sino “Resurrección”.

-Lo sé perfectamente. Hasta luégo y gracias!

 

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